La erupción es muy común y perfectamente normal en los bebés. La piel de un recién nacido puede pasar por muchos cambios durante las primeras cuatro semanas de vida y esto es tan solo consecuencia del proceso de adaptación de su piel sensible a un ambiente nuevo y muy diferente.
La mayoría de estos cambios son benignos y auto-limitados, y se resuelven sin necesidad de tratamiento.1
La dermatitis atópica es una erupción común que también se presenta en bebés, sin embargo, generalmente se presenta después de la exposición a uno o más alergenos.2
Las erupciones más comunes en los recién nacidos son erupciones vesico-pustulosas temporales que se pueden diagnosticar clínicamente con base en sus apariencias distintivas.1 Estas incluyen:
- Eritema tóxico del recién nacido: la erupción más común en recién nacidos con una incidencia de hasta 70%.3
- Acné neonatal: suele afectar hasta un 20% de los recién nacidos.1
- Melanosis pustulosa neonatal transitoria: una erupción pustulosa idiopática.4
Otras erupciones comunes incluyen:
- Acné miliar - se presenta hasta en un 50% de los recién nacidos y suele desaparecer en los primeros meses de vida.5
- Miliaria (sarpullido por calor) - afecta hasta un 40% de los recién nacidos y suele aparecer durante el primer mes de vida.6
- Dermatitis seborreica - extremadamente común y no se debe confundir con la dermatitis atópica. Se caracteriza por eritema y escamas grasosas que comúnmente aparece en el cuero cabelludo, y que también se conoce comúnmente como “costra láctea”, pero también puede aparecer en la cara, las orejas y el cuello.7